Tratamiento para la ansiedad

 

La ansiedad es un mecanismo defensivo que se activa ante situaciones que son consideradas peligrosas o amenazantes. Se trata pues de un mecanismo adaptativo que es beneficioso y funcional cuando se produce en la intensidad adecuada y en las situaciones correctas.

Sin embargo, existen múltiples factores que pueden alterar el funcionamiento de este mecanismo. De modo que se convierte en un trastorno que puede afectar seriamente a quien lo padece y causar problemas de salud de distinta índole.

Los trastornos de ansiedad son muy comunes y pueden manifestarse en una serie de síntomas, tales como:

  • Síntomas físicos: taquicardia, temblores, náuseas, sudoración, alteraciones en la alimentación, sensación de falta de aire, alteraciones del sueño, cansancio, tensión muscular, vómitos y alteración de la respuesta sexual.
  • Síntomas cognitivos: dificultad para concentrarse, preocupación constante, falta de memoria, pensamientos rumiantes y negativos, susceptibilidad, sensación de confusión.
  • Síntomas de conducta: impulsividad, inquietud, rigidez corporal, bloqueos, irritabilidad, ensimismamiento.
  • Síntomas psicológicos: sensación de amenaza, agobio, inseguridad, sensación de vacío, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones, temores.

tratamiento para la ansiedad

Lo mejor es contar con la ayuda de un experto psicólogo

Para realizar un adecuado tratamiento para la ansiedad, es necesario ponerse en manos de un terapeuta, de forma que el problema pueda abordarse debidamente desde su causa. En función de cada caso y del diagnóstico particular, aplicaremos el tratamiento que mejor se adapte a la situación del paciente y a sus necesidades.

Generalmente, el tratamiento para la ansiedad comienza centrándonos en disminuir los síntomas del paciente, para trabajar posteriormente en los factores que desencadenan dichas manifestaciones. El objetivo final es que el paciente recupere su salud y adquiera las herramientas que le permitan prevenir que el problema se repita en el futuro.

En determinados casos, será recomendable el uso de medicamentos que ayuden a frenar los episodios de angustia que el paciente pueda estar experimentando. Se realizará siempre de forma paulatina, comenzando con dosis muy bajas para evitar posibles efectos secundarios.